En diciembre, la actividad económica creció 1,8% respecto al mes anterior y 3,5% comparado con el mismo mes del año pasado. Es un dato importante.
¿Por qué? Porque veníamos de meses donde se hablaba mucho de estanflación: inflación alta + actividad débil. Y es verdad que esa sensación estaba presente. Veíamos precios todavía elevados y una economía que no terminaba de arrancar con fuerza.
Pero este último dato muestra algo distinto: la actividad rebotó después del ruido electoral de octubre y la normalización que empezó en noviembre.
¿Qué sectores están empujando? El crecimiento hoy está más apoyado en:
- Sectores exportadores (campo, minería, petróleo).
- Algunos servicios.
En cambio, sectores más vinculados al consumo interno —como industria, comercio o construcción— siguen más débiles.
Es decir: la economía crece, pero no todos crecen igual.
¿Qué implica esto para adelante? Si este ritmo se sostiene, 2025 podría cerrar con un crecimiento cercano al 4%+, algo levemente mejor a lo que muchos proyectaban.
Para 2026, el crecimiento esperado es más moderado (alrededor de 2–3%), pero con una economía más estabilizada.
¿Qué podría ayudar?
• Tasas gradualmente más bajas.
• Menos presión monetaria.
• Más exportaciones.
• Menor riesgo país.
• Mayor ingreso de capitales.
💭 Entonces, ¿hay estanflación? Hoy el dato de actividad no confirma un escenario de estancamiento económico. Sí muestra una recuperación incipiente y todavía desigual.
La inflación sigue siendo un desafío. Pero la economía no está parada. Y eso cambia el diagnóstico.
Como siempre digo: en Argentina, el contexto se mueve rápido. Por eso es clave entender qué parte es ruido… y qué parte es tendencia.
Si querés bajar esto a cómo impacta en inversiones, consumo o decisiones financieras personales, lo vemos en las MR Sessions.